Hoy a veinte días de conflicto en nuestro país. Cincuenta minutos de discurso del presidente para decirnos, muy elegantemente, que habrá cambios en su gabinete ministerial. Agendar para fin de semana un "Consejo Económico y Social", ¿será para elaborar un nuevo diagnóstico de nuestra realidad económica que está a la vista?
Expertos en la materia advierten que Bolivia atraviesa una crisis dramática. Tras bloqueos, manifestaciones y protestas en las calles, el impacto sobre los precios de la canasta familiar es devastador. Estas medidas de presión no solo castigan el bolsillo ciudadano, sino que frenan en seco la recuperación del aparato productivo y asfixian las exportaciones. Parece que el Gobierno no se ha enterado de que la principal víctima es la población, consecuencias que golpean en todos los frentes:
•Para el ciudadano que vive del día a día, la escalada inflacionaria es agobiante.
•Para los empresarios, las exportaciones están paralizadas.
•Para los comerciantes, las ventas se han desplomado ante la falta de productos.
•Para el sector turístico, el panorama es de ruina total debido a las carreteras intransitables.
•Para los productores, la ruptura de las cadenas de suministro resulta letal.
La Paz, el centro político de nuestro país, se encuentra cercada. Escasean los alimentos, el combustible, el oxígeno y los medicamentos. Fiel al adagio de que "a río revuelto, ganancia de pescadores", la especulación no tiene freno: un kilo de pollo ha llegado a costar hasta 100 bolivianos. Por favor, ¿es que autoridades como Rodrigo Paz no miran esta cruda realidad? Todo esto ocurre mientras el reporte oficial de la ABC confirma más de 40 puntos de bloqueo a nivel nacional, estrangulando sin piedad nuestra economía.
En el ámbito político, resulta aún más desconcertante que el mandatario hiciera hincapié en su discurso de que "no le debe nada a nadie". Aseguró que ni un solo peso provino del sistema económico o grupal, negando de facto el respaldo histórico de los sectores sociales. Siendo así, cabe preguntarse: ¿cómo es que llegó a la presidencia? ¿Acaso fue por obra y gracia de algún ser supremo?
Es hora de que los actores sociales y, en particular, los medios de comunicación, marquen una clara línea de orientación para el presidente. El país se hunde en una profunda crisis social y no se puede seguir viviendo así. Es momento de actuar para encontrar soluciones verdaderas, de dar la cara ante la oposición y de materializar ese famoso "diálogo" al que el oficialismo se refiere permanentemente en la retórica, pero que brilla por su ausencia en la práctica.
Bolivia se desmorona ante la mirada pasiva del gobierno. Hay necesidad urgente de hacer una buena lectura política de la cruda realidad social que hoy desangra a nuestro país, señor presidente. ¿No le parece?
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