Corría el año 2000, los albores de un nuevo siglo. Como artista plástico, acababa de concluir una extensa gira por Europa y Estados Unidos, atendiendo invitaciones de diversos centros culturales y galerías de prestigio para exhibir mi colección denominada “Imaginaciones de los Andes”.
Tras ese intenso periplo cultural y a mi retorno al país, la prensa boliviana se interesó en informar sobre mi viaje. Destacados periodistas me invitaron a compartir mi obra y a reflexionar sobre cómo un creador boliviano podía alcanzar tal aceptación y éxito en espacios culturales del extranjero, confirmando el viejo adagio de que “nadie es profeta en su tierra”.
Fue en ese contexto que tuve el honor de conocer a don Mariano Baptista, destacado difusor del arte nacional. Atendiendo a su gentil invitación, participé en su programa “Identidad y Magia de Bolivia”, en Canal 7. Allí conversamos a profundidad sobre nuestra cultura, la ausencia de una política integral en favor de los creadores y mi experiencia internacional. Analizamos, además, cómo se percibe el arte boliviano en el exterior, tomando como referentes a figuras de la talla de Marina Núñez del Prado o Graciela Rodo Boulanger, cuyas obras engalanan los escenarios culturales más importantes del mundo.
Evocar el nombre de Mariano Baptista Gumucio es hablar de una de las mentes más brillantes de la vida pública nacional. Fue un hombre que supo transitar, con absoluta solvencia y lucidez, por los intrincados caminos de la política, la historia, el periodismo y la reflexión intelectual. Más que un personaje ilustre, fue un pilar fundamental que le otorgó prestancia, dignidad y voz a la cultura boliviana.
Hoy, recién llegado de un largo viaje, me embarga una tristeza profunda bajo este otoño gris del altiplano aquí en mi natal Oruro. Me informo, a través de los despachos de la prensa nacional, de la dolorosa noticia: Don Mariano falleció este martes 21 de abril de 2026, a los 93 años de edad en la ciudad de La Paz, tras una prolongada lucha contra la enfermedad.
Es indudable que, en las próximas horas y días, colegas periodistas, medios de comunicación y la intelectualidad en pleno rendirán sus justos homenajes. Se escribirá profusamente sobre el legado de este gigante boliviano, y es imperativo que así sea, pues su inabarcable contribución a las letras y al periodismo boliviano, es un hito imborrable en nuestra historia.
A través de estas líneas, publicadas en mi página “PERFILES - Periodismo y Verdad”, deseo expresar mi más sentido y profundo pesar ante la partida física de este insigne compatriota. Sirva esta tribuna —que desde sus inicios persigue el noble propósito de ejercer un periodismo signado por la honestidad y el irrenunciable compromiso con nuestra comunidad— para rendirle un tributo sincero, cargado de gratitud. ¡Vuela alto, mi siempre recordado maestro, Don Mariano Baptista Gumucio!
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