Se dice que el arte del canto nació con el hombre mismo, como su primera expresión vocal. “En sus orígenes fue una forma más elevada del lenguaje, probablemente inspirada por el culto primitivo”.
Se dice que el arte del canto nació con el hombre mismo, como su primera expresión vocal. “En sus orígenes fue una forma más elevada del lenguaje, probablemente inspirada por el culto primitivo”.
Corría el año de 1979, yo aún adolescente luego de ganar el festival de la canción boliviana en Oruro, fui en representación a esta capital al festival Lauro en la ciudad de Cochabamba, junto al destacado charanguista Gonzalo Fuentes, nuestra banda era Grupo Wayra. En el desarrollo de dicho evento sorprendió gratamente la voz de un niño de apenas 11 años, que con marcado acento y timbre de voz interpretaba una cueca que decía:
“Amigo que vas pasando… de vez en cuando hay que cantar”
“Las penas aún más pequeñas….de vez en cuando hay que olvidar”
La ovación del público no se dejó esperar, era impresionante escuchar a semejante talento humano, ese fue el inicio de una larga historia denominada Adolfo Robles Jiménez, quien nació en el centro minero Huanuni, (1966). “…este es el pequeño Adolfo Robles quien a sus 11 años pulsa con seguridad la guitarra y con ella se acompaña para entonar sentidas canciones…al presente se perfila como cultor del arte musical”, destacaba en ese entonces la prensa regional.
GRUPO AMANECER
Decíamos, con la voz humana comenzó la música y la voz humana sigue siendo el instrumento de máxima capacidad expresiva, y eso comprendió Adolfo, quien nunca dejó de practicar el canto, se lo veía siempre en horas cívicas de colegio, festivales, entre otros.
Aparece grupo Amanecer (1980), se inició en escenarios estudiantiles, originalmente conformado por Adolfo Robles Jiménez y German Ayllon Plaza. Años más tarde rompiendo todas las expectativas, el grupo se convierte en uno de los más importantes del folklore Boliviano.
Sin duda; el aporte de Adolfo fue significativo, quién sin ningún tecnicismo, sino solo su inspiración, empezó a interpretar propias melodías con un contenido romántico desde el punto de vista musical, literario, pero con una sencilla canción estrófica folclórica destacándose como compositor.
…Pequeña quinceañera eres tú como el viento,
Pasa cerca después se alejaaaa…
Precisamente pequeña quinceañera fue la melodía que con gran naturalidad y espontaneidad, pudo determinar un resultado artístico en Bolivia, con el buen gusto resultado del conocimiento, la sensibilidad y la verdad hacia ese amor quinceañero que entiendo fue para Adolfo, amén de otras composiciones como “Gracias Madre", por ejemplo.
Amanecer no se queda ahí, busca expandir su arte por otras latitudes comienzan una gira por Italia, Suiza, Alemania, España, Suecia y Francia allá por los años 90.
LUZ DEL ANDE Y KALAMARKA
Según registra la prensa nacional Luz del Ande, “…agrupación fundada por Orlando Rojas+ lanzó el disco Luz del Ande (1976)”. Años después se hace cargo del grupo el japonés Takatsu Kinosita, quien junto a Fernando Jiménez invitan a Adolfo Robles (1992) para ser parte del mismo, cuyo acertado talento dio identidad a Luz del Ande grabando la emblemática cueca Manañachu.
Una linda cholita en La Paz prometió quererme mucho/ Siempre te he de amar/ nunca te he de olvidar/ Decía mi amada /Pero una tarde triste cruel/ Para siempre se fue/ Sin decirme adiós se fue para el cielo/ Manañachu munawanki…
Un gran éxito musical que aún pervive en el tiempo con la particularidad de la voz de Adolfo Robles.
Posteriormente es invitado por la famosa banda K'ala Marka reconocido grupo folclórico boliviano, fundado en 1984 en la ciudad de La Paz y considerado como uno de los más importantes de Bolivia.
El amor bolivianita es como una kantutita/
Esto te digo cantando con el corazón en la mano/
Otra vez la voz de Adolfo destaca su participación en tan emblemática banda, recorre escenarios del viejo mundo. La voz de Adolfo fue un gran aporte y se descubre la versatilidad del mismo. Otro grupo con el que recorrió Europa fue Antara, junto al destacado charanguista cochabambino Ariel Villazón.
ADOLFO Y SU AMOR AL ARTE
El aporte del artista como siempre es silencioso, sin respaldo alguno el Estado se ha olvidado de ellos, no existen políticas culturales, el arte es un camino tortuoso de altas y bajas. Al realizar un concierto el artista puede experimentar la más intensa de las satisfacciones, seguida del más desolador de los fracasos, especialmente cuando no encuentra la respuesta que esperaba.
Adolfo Robles no es la excepción sin embargo su amor al arte le hizo sobrellevar todas las dificultades, enfrentó a problemas existenciales, sin embargo la creatividad, la emoción y la sensibilidad fueron sus estados sutiles y cambiantes que lo sumergen aun en un mundo ideal y subjetivo, difícil de compaginar con las exigencias de un mundo real, objetivo y funcional, como el nuestro.
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