El presente año; Bolivia, asiste a un nuevo evento democrático, esta vez elecciones subnacionales en la que los actores políticos exacerban acciones para supuestamente sacar a sus regiones de la crisis, hoy azotada por la pandemia del Covid-19.
El presente año; Bolivia, asiste a un nuevo evento democrático, esta vez elecciones subnacionales en la que los actores políticos exacerban acciones para supuestamente sacar a sus regiones de la crisis, hoy azotada por la pandemia del Covid-19.
Si bien se ha abierto el escenario previo a las elecciones éstas vienen con mucha incertidumbre para la población, porque el triunfo del MÁS, en las pasadas elecciones del 2019, estableció que los bolivianos que no están de acuerdo con autoritarismos y su forma de gobernar.
A efecto de contextualizar el presente artículo y ser ecuánimes con la opinión de nuestros lectores, a continuación me permito transcribir ciertos comentarios al que accedió este periodista previo a las elecciones del 2020 y que reflejaron distintas visiones tanto para el MAS como para el ex - gobierno de Janine Añez.
OPINIONES PARA EL MAS;
-Edgar (albañil) “¿Sabes amigo? No voy a votar por el Evo, él nos ha hecho quedar mal, los indígenas no somos así” (refiriéndose al caso de relaciones con jóvenes de Evo)
-Doña Maxi (militante del MAS) “al interior de MAS se ha creado cúpulas de poder y ellos tienen la culpa del mal gobierno de Evo, acá en Oruro por ejemplo, el que mandaba era pues el gobernador Vásquez, un abusivo, por eso yo no votaré por el Evo, yo soy del instrumento político”
-Roberto (comerciante) “si bien soy del MAS y creo en este proceso, el Evo ya cumplió su ciclo, pero además no se ha formado nuevos cuadros, hay un vacío en el MAS”
-Mario (vendedor ambulante) “yo soy de MAS pero no voy a votar por el Evo, votare por el instrumento”
OPINIONES PARA EL GOBIERNO TRANSITORIO;
-Gabriela (estudiante universitaria) “Si solo este gobierno fue elegido transitoriamente, su misión era llamar a elecciones en tres meses y miren lo que eta haciendo, quiere cambiar el país”
-Gonzalo (trabajador universitario), “uyyy, este murillo es peligroso da miedo, se parece a Arce Gómez en la dictadura, solo le falta decir que debemos caminar con la biblia bajo el brazo”.
-María (ama de casa), “este gobierno es peor que el otro, en tan poquito tiempo se están robando la plata del país, tanta corrupción, dios mío, grave”
-Eduardo (profesional independiente), “ni loco voto por la Yanine, ésta es peor que el Evo, ese su ministro que le dicen negro, nos está mamando con jueguitos de Avenger, nos confunde y lo que es peor vino a Oruro y quiso tomarnos el pelo, no trajo nada y mintió ante los medios de comunicación, donde están los respiradores, por ejemplo”
He ahí las dos caras de la medalla, es en ese contexto que se desarrollaron las elecciones del 2020, si bien ganó el MÁS, no fue un triunfo porque existía un supuesto líder indígena, sino porque experimentó un hastío la forma de gobernar al país de Evo Morales, por el otro lado; también esa otra forma de gobierno transitorio a través de Janine Añez. Ambos hicieron lo suyo, unos más peores que la otra, y que llevaron a nuestro país a una crisis de la que nos costará salir.
DESMENTALIZAR ¿LO COLONIAL?
Sin duda; un análisis sensato, nos obliga a reflexionar que pasó en 14 años del gobierno de Evo Morales. Si bien el llamado Proceso de Cambio, dio lugar a un Estado Plurinacional, a la inclusión social de las mayorías, a la representación real de los pueblos, a la mejora de su condición de vida, sin embargo, en ese periodo de transformaciones descubrimos una nueva condición de crisis estatal, que a decir del sociólogo y analista Juan Carlos Pinto, “expresada en que lo nuevo anunciado, y deliberado hasta el proceso constitucional, que no terminaba de expresar plenamente la novedad del cambio respecto a la realidad revolucionaria como horizonte; mientras las viejas cargas coloniales estatales y en el conjunto social no terminaban de desaparecer, y más bien se reforzaban, se institucionalizaban y finalmente naturalizaban viejas formas y actitudes de poder que no condecían con el proceso de transformación en marcha y que constitucionalmente había sido aprobado”.
Pero ¿cuál la verdadera realidad?, como se puede hablar de viejas “cargas coloniales”, cuando en 14 años no se pudo desmentalizar ¿lo colonial?, ni siquiera en el propio gobierno, porque éste asumió el mismo, con las mismas taras del colonialismo, solo era ver el entorno de Evo, cuando endiosaron al “indio” y empezaron a dominar el país, bajo su propia lógica descolonial.
Empero; con aciertos o desaciertos el MAS gobernó el país durante 14 años, pero quiso quedarse por más tiempo y esa fue la “gota que rebaso el vaso”, y fue la forma de gobernar, por ejemplo; un parlamento que no tenía opción de proponer leyes al Estado, mucho menos cuestionar la gestión de Evo, de ahí que el pueblo los denominó “levantamanos”, un gobierno prorroguista que en vez de afianzar la estabilidad política en base a la constitución, éste marginó a la clase media, incluido a los indígenas, solo es observar el corto pasado; ¿cuantos indígenas, incluso letrados ocuparon puestos de poder?, pero además de las múltiples crisis de credibilidad sobre las instituciones estatales, entre ellas, la histórica desconfianza sobre la corrupción en la Justicia, los mandos de las Fuerzas Armadas y la Policía, que son los que de alguna manera sustentaron al presidencialismo de Evo Morales.
ELECCIONES 2019 Y EL GOBIERNO TRANSITORIO
De tal manera ante los resultados de las elecciones del 2019, en el que ganó el MAS, el descontento fue tan grande que un supuesto grupo de reivindicación nacional arengó desde la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, un movimiento que obligó a renunciar a Evo Morales y al resto de sus acompañantes. Con las consecuencias de un otro gobierno que entró a palacio quemado, con la Biblia en la mano, y el parlamento ante un vacío de poder, nombró como presidenta a Jeanine Áñez, mismo que duró 11 meses, precedida de muchos casos de corrupción ya en su primeros 6 meses de gobierno, acciones ilícitas que desnudaron la fragilidad del mismo, con denuncias de coacción, tráfico de influencias, sobreprecios, pagos y cobros irregulares, además de uso indebido de bienes estatales.
Sin embargo el mayor escándalo de corrupción en el gobierno de Jeanine Áñez, fue la compra de respiradores; si bien hubo una compra en España a través de un intermediario, se sabe que los mismos fueron adquiridos con un sobreprecio que marcaron un escándalo de corrupción. La presidenta transitoria se comprometió “recuperar los más de dos millones de dólares ya pagados, de los casi cinco comprometidos para traer al país unos quinientos respiradores para enfermos críticos de coronavirus”, y que nunca llegaron a Bolivia, razón que dejo a su ministro de salud Marcelo Navajas arrestado y cesado de sus funciones, además de una afectación a su imagen como candidata para las elecciones.
Si bien intentaron controlar la pandemia, pero sin plan o estrategia alguna, nos encerraron, y como dice un adagio popular “en rio revuelo de ganancia de pescadores”, inescrupulosos como farmacias sacaron ventaja, una aspirina llegaba a costar hasta 8 Bs., y lo que es peor ocultaban los medicamentos.
Esa fue la realidad de la crisis epidemiológica en Bolivia, sin embargo; con todo y luego de varias suspensiones debido al Covid-19, se llevaron a cabo las elecciones generales de 2020, (el 18 de octubre), eligiendo como presidente a Luis Arce Catacora, del Movimiento al Socialismo (MAS), quien obtuvo 55,11 % de los votos.
2020, EL MAS EN EL GOBIERNO Y LA PANDEMIA
Los votos que recibió el MAS le dio legitimidad para conducir la nave del Estado, victoria que encumbró a Luis Arce Catacora con el 55% de votos, con una crisis económica como principal desafío, además del rebrote de la pandemia (Covid-19). En sus primeros meses como presidente de Bolivia, organizó; un gobierno «tecnocrático de izquierda», “aunque con áreas manejadas por los sindicatos y organizaciones sociales que lo apoyan, y estableció una cierta «división del trabajo» con Evo Morales, el poderoso líder de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS)”, advierte la prensa nacional.
En su corto tiempo de gobierno; Arce Catacora buscó diferenciarse del ex presidente Morales, con un estilo menos mediático y austero, realizó viajes de vuelos comerciales comunes, por ejemplo. Centró gran parte de su atención en la recuperación de la demanda interna, la inversión pública y el desarrollo del aparato productivo, “todas cuestiones económicas de su especialidad con miras a lograr un crecimiento del 4,8% para este año”. Con el propósito de reactivar la economía, emitió un decreto gubernamental que permitió levantar las restricciones a los eventos masivos y actividades públicas que rigieron desde marzo pasado.
Pero a la hora de la verdad no fueron suficientes éstas acciones, el gobierno aún no priorizó la salud, sus sistemas están igual o peor que en cualquier gestión, la pandemia hizo colapsar hospitales, el número de bolivianos infectados sobrepasa a la primera ola, hay fallecidos en buses, calles, los médicos del país se están muriendo y con lágrimas solicitan al gobierno entrar a una cuarentena rígida.
Sin duda asistimos a un escenario en el que el Estado deberá asumir sus responsabilidades a la brevedad posible, dejando de lado la retórica de culpar al otro, como lo hizo el gobierno transitorio. Si bien el propio Arce anunció, la contratación de la vacuna rusa Sputnik, esta se dejará esperar hasta marzo, entre tanto; acciones importantes son necesarias como: la contratación de nuevos médicos, paramédicos, enfermeras, pero éstos necesitan la seguridad de un salario justo, acorde a tamaña responsabilidad, porque son quienes arriesgan su vida, a su turno los hospitales deberán ser implementados con respiradores, oxigeno, implementos de bioseguridad, etc.
Pero lo más importante al gobierno de Arce Catacora corresponderá trabajar en sistemas de prevención en la población boliviana, concientizar en bioseguridad, rastreos en barrios, y si es posible dotar de barbijos, que a nadie le falte este importante implemento de bioseguridad, sin duda este nuevo gobierno del MAS, corresponde enfrentar la pandemia y las subnacionales con más compromiso, porque los ciudadanos así lo esperan, juzgue Ud. amigo lector.
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