La Paz, hoy Ciudad Maravilla, converge en medio de muchos contrastes, gran riqueza multicultural, arquitectura, topografía accidentada, tradiciones ancestrales, entre otras características. Un medio de comunicación importante del país, afirmaba; “el valle de Chuquiago resultó más atractivo, con menos gélidos vientos característicos de la altiplanicie, desde ese momento acogió a propios y extraños en su próspera hoyada”.

La Paz, hoy Ciudad Maravilla, converge en medio de muchos contrastes, gran riqueza multicultural, arquitectura, topografía accidentada, tradiciones ancestrales, entre otras características. Un medio de comunicación importante del país, afirmaba; “el valle de Chuquiago resultó más atractivo, con menos gélidos vientos característicos de la altiplanicie, desde ese momento acogió a propios y extraños en su próspera hoyada”.

En esta zona predominante altiplánica flanqueada por el blanco lllimani, en el Chuquiago Marka nace la agrupación Wara conocido como una de las primeras bandas de rock en Bolivia, “germina nuestra banda a fines del 72, haciendo covers y en 1973 empezamos con composiciones, grabamos en El Inca, a partir de entonces tomamos como año oficial en el debut en abril del año 1973, junto a Omar León, Pedro Sanjinés, George Cronembold, Nataniel Gonzáles (orureño hoy radicado en Francia) y yo, describe el líder de la banda Carlos Daza.

LA VISIBILIZACIÓN DE LO INDIGENA

“Nuestro folklore es mestizo, como lo es toda nuestra cultura…tiene de ambos: del nativo y del español; así como en tiempo prehispánico, presumiblemente, también se realizó otro mestizaje cultural: el aymara - quechua”, advertía el desaparecido escritor boliviano Antonio Paredes Candia+.

Wara siendo el grupo más emblemático de la época, visibilizó lúcidamente lo Aymara en épocas en que lo indio era prohibido y negado por las urbes bolivianas. Considerada como un movimiento contracultural de la década de 1970 hizo propuestas precisamente de ese otro mestizaje, su sonido incorporaría elementos de la música indígena, folklore tradicional boliviano y el rock.

Las formas de interpretación artística, la naturaleza de su popularidad Wara, creció enormemente, al tiempo que sus composiciones se volvieron más sofisticadas, revolucionando diversos aspectos de la música boliviana, llegando a ser percibidos como la encarnación de los ideales progresistas de las juventudes de la época y sus movimientos sociales y culturales.

De forma innovadora en sus canciones la banda trabajó creaciones en un extenso estilo musical, donde choquelas, tarkas, sicus, moseños, eran fusionados con la guitarra eléctrica, batería, piano, entre otros instrumentos occidentales.

MAYA “HICHHANIGUA HIKJATATA”

1975 se graba “Maya”, el primero de la serie “Hichhanigua Hikjatata” vocablo aymara que quiere decir “Ahora me vas a encontrar”. “Eran tiempos del rescate del ser boliviano y esa idea sigue vigente porque los bolivianos seguimos en el proceso de buscar nuestra propia identidad cultural...el mensaje era unívoco, el reflejo de la cultura boliviana y un trabajo que debía ser rescatado sin estilizaciones”, remarca Jorge Cronembold en una entrevista concedida a un medio nacional.

Definitivamente los álbumes Maya y Paya revolucionaron el concepto de la música fusión en Bolivia, a partir de entonces se inicia la aventura en la musical de Wara, muchas grabaciones, muchos conciertos y así pasó medio siglo, hasta llegar a 16 registros únicos para Bolivia.

DE LOS MÚSICOS

Si bien Wara se compaginó como grupo de rock, Carlos Daza fue un aporte primordial con esa guitarra, músico y compositor. En sus inicios formó parte de una banda de rock interpretando a Uriah Heep y Deep Purple, estudió guitarra en el Conservatorio Nacional de Música bajo la supervisión del maestro Mario Rodríguez.

El año 1973 fue integrante del grupo “Tabú”, tras su incorporación al grupo, éste cambia de nombre a “Wara”. Carlos Daza ha compuesto diversos temas entre ellos: Primer Amor, Ella, Coca y Altiplano estos dos últimos temas junto a Dante Uzquiano y Omar León. “Dante Uzquiano se integra en la grabación Maya”, aclara Carlos.

“Lindas montañas te vieron nacer /el Illimani tu cuna meció/ y la kantuta su alma te dio, / collita tenías que ser.”

Una hermosa melodía cuya autoría pertenece a Fernando Román Saavedra, resume la personalidad de la mujer paceña, sin duda Dante fue la voz melódica que le dio una imagen a la banda, precisamente con esa canción segundo himno paceño, Collita.

Wara al margen de recopilar canciones del acervo popular boliviano, introduce la música de fusión, “nuestro deseo fue, hacer música propia y comprometida con el país y el movimiento naciente”, puntualiza el líder de la banda Carlos Daza.

Si bien varios fueron los músicos bolivianos que pasaron por la filas de Wara, como el destacado quenista Luciano Callejas+, los actuales integrantes Carlos Daza guitarra, vientos y voz, Omar León bajo, percusión, (fundadores), el maestro de la quena Rolando Encinas, la zampoña de oro Fernando Jiménez, el talentoso valor joven del charango Alejandro Huanca, Javier Mollinedo batería, Petrus Silón voz, la calidad de voz del destacado David Portillo, Carlos Álvarez teclado, Rolando Daza 2da guitarra, sienten un profundo compromiso con la agrupación, porque hoy Wara es una verdadera institución cultural boliviana; que al margen de la difusión de la música, estos hacedores de sueños, escudriñaron la Bolivia profunda mucho antes de que aparecieran voces políticas que reivindican el movimiento indígena.

WARA UN HECHO SOCIAL

Wara es pionero de un hecho social que trascendió en lo profundo del ser boliviano, su repertorio contempló música del altiplano, los valles, el chaco y el oriente boliviano. El gobierno de Bolivia tiene la obligación de reconocer a esta banda única en su género, quienes sin respaldo alguno llegaron a medio siglo de aporte a la cultura boliviana. Recordar que el Estado boliviano carece de políticas culturales, y muchos de los cultores del arte están abandonados a su suerte, por fala de un seguro de salud, mejores condiciones de vida, entre otras oportunidades, porque los artistas somos también parte de este país, ¿no les parece?