“Los artistas no somos un gasto”, así se pronunciaron en las redes sociales de todo el país, quienes observaron con estupor el cierre del Ministerio de Culturas, empero; aquí algunas consideraciones a propósito del tema.

“Los artistas no somos un gasto”, así se pronunciaron en las redes sociales de todo el país, quienes observaron con estupor el cierre del Ministerio de Culturas, empero; aquí algunas consideraciones a propósito del tema.

Explicar aquello que pertenece al espíritu humano es poco comprensible, considerando que el arte es la capacidad que el ser humano tiene para representar sus sentimientos, emociones, percepciones acerca de sus vivencias y su creatividad. Pero más allá de conceptos el arte expresa una visión sensible; sea real o imaginaria.

Por tanto; un artista es sencillamente una persona que crea arte y este artista, “tiene el trabajo de vivir, sentir y procesar su experiencia única y luego encontrar una manera de expresarla a los demás, y el espectador puede o no obtener los mismos sentimientos que el artista quería expresar”.

CONDICIÓN DE ARTISTA

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura UNESCO, en su recomendación relativa a la condición del Artista, entiende “a toda persona que crea o que participa por su interpretación, en la creación o la recreación de obras de arte que considera su creación artística como un elemento esencial de su vida, que contribuye así a desarrollar el arte y la cultura, y que es reconocida o pide que se la reconozca como artista, haya entrado o no en una relación de trabajo u otra forma de asociación”.

Significa que los Estados miembros, reconociendo el papel esencial que desempeña el arte en la vida y el desarrollo del ser humano y de la sociedad, “tienen el deber de proteger, defender y ayudar a los artistas y a su libertad de creación.

Con ese fin, deberían hacer lo necesario para estimular la creatividad artística y la manifestación de talentos, en particular adoptando medidas encaminadas a asegurar la libertad al artista, que de otro modo no podría cumplir su misión fundamental, y a fortalecer su condición mediante el reconocimiento de su derecho a gozar del fruto de su trabajo; deberían esforzarse, con todas las medidas apropiadas, por aumentar la participación del artista en las decisiones relativas a la calidad de la vida…”

He transcrito los anteriores párrafos pertenecientes a la carta de la UNESCO, a efecto de informar que Bolivia, si, es signatario de la misma desde el año 1980, por tanto, el Estado debiera procurar que toda persona, sin distinción alguna, “tenga la misma posibilidad de adquirir y desarrollar la formación necesaria para lograr su plena realización y el ejercicio de sus facultades artísticas y para obtener un empleo y ejercer su profesión sin discriminación”, ¿será que lo hace Bolivia?

SITUACIÓN DEL ARTE Y EL ARTISTA EN BOLIVIA

En Bolivia, la realidad es muy distinta, lejos está de que sus gobernantes reconozcan la condición de artista, “el arte siempre fue y será para el Estado y los gobiernos de turno en todos sus niveles, inexistente, lastimosamente incluso para el resto de la sociedad,”, puntualiza el cantautor paceño Wilson Molina. Significa que para muchos, la cultura fue siempre “la quinta rueda del carro”, sea en gobiernos de derecha o izquierda.

Recordar que durante el gobierno de Evo Morales (en los años 2006), presentó en su Plan Nacional de Desarrollo, el tema de “Culturas”, apoyado en el concepto del Vivir Bien, la inter e intraculturalidad, la descolonización del patrimonio cultural y la construcción de una nueva identidad plurinacional para Bolivia.

Pero, la supuesta “Revolución Democrática y Cultural” que proponía dicho gobierno, salvo alguna excepción, nunca tuvo rumbo, “los discursos y el espectáculo prevalecieron sobre una oportunidad histórica única que pudo haber sido un cambio en la sociedad en profundidad, integrando dinámicas urbanas y rurales, que sean vinculadas a expresiones globales y contemporáneas, sostenido con procesos de institucionalización y participación ciudadana en la gestión de la cultura del país, generando de esta manera una cohesión social”.

MINISTERIO DE CULTURAS

Si bien después de mucho trámite, los artistas con esperanza apoyaron la creación del Ministerio de Culturas (antes Viceministerio), supuestamente porque desde esa instancia se podría generar proyectos de gestión cultural, en particular de políticas culturales, todo lo contrario, ésta se convirtió en brazo operativo del gobierno del MAS, pregonando su llamada “revolución cultural”.

Esta instancia ministerial, sirvió para generar un culto al ego de la persona, cuyo protagonista principal era Evo Morales, los artistas músicos en particular, se presentaban para apoyar campañas del presidente. Y siendo un culto al ego del presidente, hasta hizo construir su propio museo en Orinoca, (lugar de nacimiento) y que le costó al estado 7 millones de dólares.

Para el cineasta vallegrandino, Paz Padilla, “lastimosamente el gobierno del MAS equivocó el camino, politizó el modelo, se olvidó del rescate de la memoria, aunque está establecido en la Constitución, y sólo apoyó proyectos que ahondaban las contradicciones de clase y fomentaban el racismo”.

Camilo Zilvety Derpic actor paceño refiere; “nosotros los artistas no hemos sido atendidos, representados o protegidos por el dichoso Ministerio de Culturas. Al contrario, éste sólo sirvió para que los artistas sigan siendo postergados, -a mayor jerarquía gubernamental mediante los personajes que pasaron por esa cartera del ejecutivo, disgusto aparte-, ser víctimas de engaños e intentos de control estatal sobre nuestro arte, nunca vimos florecer políticas públicas sostenibles y serías que realmente favorezcan a la cultura o impulsen a los artistas”.

Sin embargo, para muchos artistas la desaparición del Ministerio de Culturas es un retroceso.

¿LA CULTURA UN GASTO?

La situación sin embargo es muy seria, la cultura es mucho más global, se refiere a temas de formación intercultural, patrimonial, entre otros; abarca mucho la amplitud del mismo. Con este traspaso quien pierde es la cultura y no solo los artistas o la gestión cultural. Pero de acuerdo a los actores culturales en el país; es atentatorio a los derechos culturales, es una lucha que se hizo por gestores culturales desde los años 70, porque los derechos culturales tienen que ver con la identidad y el auto reconocimiento, y el ministerio, “sirve para hacer gestión ante, instancias gubernamentales, razón porque es una perdida para todo el conjunto de la sociedad”, advierten los artistas.

El cineasta Paz Padilla, indica que “para la actual gestión gubernamental, cultura es sólo un gasto y por eso lo sacan del escenario. Eso porque ven a la cultura sólo como bellas artes, de las cuales se puede prescindir momentáneamente”.

Entonces, ante tamaña complejidad, creemos que existe un reto y consiste en convencer a los políticos responsables de las decisiones y a los actores sociales de que integren los principios de la diversidad cultural y los valores del pluralismo cultural en el conjunto de las políticas culturales, mecanismos y prácticas públicas, que deberán ser encaradas por el Estado. Entonces, la respuesta es recurrente, el arte y la cultura no es un gasto.